Sobre Nuestra Teología del Ministerio

La misión de la iglesia, como se afirma en el Catecismo del Libro de Oración Común (p. 855), es restaurar a  todas las personas a la unidad con Dios y entre sí mismas en Cristo.

La unidad es la esencia de mi Teología. Este es el centro de gravedad para mí.  Hay dos pasajes en las escrituras que refuerzan esta teología.  El principal es la oración de Jesús por la unidad en el Evangelio de Juan capítulo 17 y el otro es la carta de Pablo a los Gálatas capítulo 3:

En el primer pasaje Jesús ora: Santo Padre, protegerlos en su nombre que me ha has dado, para que sean uno, como tú y yo somos uno. (v.11)

El pasaje que refuerza mi Teología del Ministerio e informa a mi identidad ministerial es la Carta de Pablo a los Gálatas, capítulo 3, v.28.  Ya no hay distinción entre judío o griego, entre esclavo o libre, entre varón o mujer, porque  todos ustedes son uno en Cristo Jesús. (Gal 3:28)

Esto es una vieja fórmula de bautismo donde las distinciones de raza, clase y género son irrelevantes en Cristo Jesús.  La visión radical que se encuentra en esta fórmula,  nos revela que es posible una nueva creación.  Esta fórmula de bautismo declara que las distinciones étnicas ya no importan, clases sociales, poder y roles de género ya no se justifican porque todos somos uno en Cristo.

En el Libro Episcopal de Oración Común, justo después de la Epíclesis o la invocación del Espíritu Santo, la unidad se manifiesta intencionalmente en las  cuatro oraciones eucarísticas. Así, recibimos el Sacramento con la creencia y convicción de que todos podemos ser uno en Cristo Jesús, al igual que el Padre está en el Hijo y el Hijo está en el Padre.   Esta es la oración de Jesús por nosotros en el amor. Esto es lo que yo creo como un administrador de los misterios de Dios. Y esta es la razón por la que todos, absolutamente todos deben ser bienvenidos a la mesa, ésta es la base de la Teología de nuestro Ministerio.